viernes, 19 de enero de 2007

Aprender de los errores (en política)

Nota sobre la experiencia política de la gente Hay que dejar que los errores maduren y no abortarlos.
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No hace mucho había un país que era una calamidad. No hay más que ver las películas del “Far west” para ver que allí no existía la ley. Un país desastroso e incontrolable como todos esos países nuevos que se hicieron con desplazados de Europa, muchos muy pobres y hasta delincuentes que deseaban vivir fuera de sus países donde tenían alguna desgracia. Un país con muchas etnias, casi todas, mezcladas y en libertad. El indiscutido país ahora más poderoso (ojo no el mejor) tuvo una sola virtud que hizo el milagro de su fortaleza: su continuidad institucional. Una lección a aprender para los argentinos: no interrumpir el proceso de las leyes, dejar que la gente se equivoque, pasar por todos esos estados de desorden, pero nunca se debe interrumpir la ley. Se puede modificar, cambiar y mejorar pero interrumpirla es la peor solución. Ni militares ni civiles deberían romper esta “cuasi” continuidad alcanzada a partir del último gobierno de la fuerza militar, finalizado en el 83. La República puede funcionar bien cuando todos aceptamos el imperio de la ley. Pero no debemos tener una ley con privilegios ni con tantos errores ni desarticulada como en parte es nuestra ley. Echamos antes de tiempo a Alfonsín y a De La Rua. Graves ERRORES AMBOS cometidos por la sociedad civil. Las personas y los pueblos aprenden del error. El comportamiento debe basarse en la ley antes que en la razonabilidad y la ley debe ser consensual. Estemos muy atentos a como se desarrollan las cosas y mejoremos la ley con los mecanismos que ellas nos permiten. Sí, mejoremos y cumplamos las leyes. Horacio